Creer en Dios no es suficiente
A veces creemos que estamos bien porque somos una “buena persona” según nuestros propios criterios… y nos comparamos con otros para sentirnos menos pecadores. Entregamos solo lo que no nos cuesta y justificamos lo demás pensando: “algo malo tengo que tener, soy humano”. Pero Dios no quiere solo una parte, lo quiere todo¹. El problema es que muchos estamos viviendo una fe a medias. Decimos creer, tener fé, pero eso por sí solo no basta porque hasta los demonios creen en Dios². Nuestras vidas deberían reflejar un cambio, dar fruto³… pero muchas veces mostramos lo mismo que el mundo. Y la gente lo nota. Cuando vivimos igual o peor que alguien que no cree, no solo contradice lo que decimos… también puede alejar a otros de Dios. Por eso Jesús advirtió que no todos los que dicen “Señor” realmente le pertenecen⁴. Sí, la iglesia es como un hospital, pero no para quedarnos igual, sino para ser transformados/sanados⁵. Porque seguir a Jesús implica rendir nuestra voluntad⁶. Tal vez la pregunta no...